El hecho más trascendental fue el que puso a efectivos policiales bajo sospecha. El robo, ocurrió el 26 de abril último, cuando varios hombres ingresaron a la vivienda de una maestra en Manuel Alberti. En la casa dormían la mujer y su hija adolescente.

Los hombres, que la víctima describió con pelo corto, borceguíes profesionales y como si pertenecieran a una fuerza de seguridad, exigían una suma de dinero inexistente en esa vivienda, "como si hubiesen tenido un dato equivocado", describieron.

Al no hallar el botín reclamado, los ladrones se llevaron los objetos de valor de la casa y el auto de la mujer, que apareció en José C. Paz, con el lateral izquierdo quemado, publica Pilaadiario.

Tras el robo, la víctima se dio cuenta que uno de sus perros estaba descompuesto, casi inmovilizado y en su patio encontró trozos de carne, que tras el análisis de la Policía Científica, determinó que estaba envenenada.

Era un caso más que se sumaba al resto de los hechos con esas características, pero el testimonio de un vecino, cambió la mirada sobre el caso.

El vecino de la vuelta de la casa asaltada, salía a altas horas de la madrugada hacia su trabajo. Allí fue que le extrañó ver dos patrulleros juntos y con las luces apagadas en una zona oscura y tras enterarse del robo, declaró.

A través del sistema satelital con el que cuentan los móviles policiales, lograron determinar que los patrulleros no eran del distrito y tratan de establecer a qué comisaría bonaerense pertenecen, ya que las descripciones de la víctima sobre los delincuentes y la presencia de esos móviles de incógnito, podrían estar vinculados.