¿LO QUE SE VIENE?

En medio del jolgorio oficial después de que el Tribunal Internacional del Mar dispusiera la liberación de la Fragata Libertad, retenida en Ghana, algunas entidades estatales ya tomaron la recuperación de la nave como todo un triunfo del peronismo.

Tal es así que en el sitio web de Radio Nacional, una encuesta invita a votar si está de acuerdo con un cambio de nombre del ARA Libertad por "Eva Perón".

"¿Estaría de acuerdo con que la Fragata Libertad recuperase el nombre original Eva Perón?", se pregunta abiertamente en ese sitio web, por ahora, sin que ninguna voz oficial haya propuesto tal cambio.

Hasta ahora, el "Sí", gana por una diferencia considerable, ya que más del 60% de los votos se inclina por esa propuesta hasta el momento hipotética.

Hay que recordar que el buque fue bautizado por Juan Domingo Perón con el nombre de su ya fallecida compañera. En septiembre de 1955, cuando se produjo la denominada "Revolución Libertadora", se cambió el nombre de la nave y pasó a llamarse "Fragata Libertad".

Cuenta el sitio Histarmar:

"En aquella época existía el trasatlántico Presidente Perón, la draga Presidente Perón, el buque tanque General Perón, el barco factoría Juan Perón y aparte se contaba con el trasatlántico Evita, el buque tanque Eva Perón, la draga Eva Perón, y el trasatlántico Eva Perón. Este último y el buque tanque del mismo nombre dieron origen a un jocoso equívoco con pasajeros del trasatlántico, al leer azorados en un diario londinense que el Eva Perón había salido rumbo a la Argentina antes de la fecha programada, hasta que los agentes en Londres les aclararon que se trataba del buque tanque que hacía su viaje inaugural.

En su libro ‘Los profetas del odio’ (Buenos Aires, 1967), Arturo Jauretche ridiculizó los extremos a que llegaron los que él calificaba cobo ‘adulones del peronismo’. Refiere que ‘de la época es el cuento del paisano que en la esquina de Mitre y Pavón, en Avellaneda, le pregunta al vigilante per la calle Mitre.

– ¡Cómo Mitre!… ¡Eva Perón!…y es ésta! -le señaló el policía-. -Disculpe… y Pavón, ¿Cual es?

– ¡Cómo Pavón! ¡Juan Perón!-lo reta el vigilante.

–No sabía… -explica el paisano- Como soy del Chaco…

– ¡Qué Chaco! ¡Provincia Perón!-le grita ya irritado el vigilante.

El paisano, intimidado, camina pocos metros en dirección a Buenos Aires. Está ahora sobre el Riachuelo, en el puente, y se recuesta sobre la baranda, pensativo y perplejo.

Se le acerca un marinero y le pregunta: — ¿Qué está haciendo, paisano?

El paisano, prudente y avivado ya, le contesta:.. -Estoy mirando el Peronchuelo, señor…"