En el texto Platón explica a su discípulo su teoría sobre el mundo sensible y el mundo de las ideas. Y esto se explica con lo que se llama mito de la caverna en la que Platón dice que hay una serie de personajes que están encadenados y detrás de ellos un muro que a su vez detrás y por encima hay una luz que hace que se proyecten enfrente de esos hombres las sombras de figurillas de hombres, animales y otros elementos.

La idea principal es la teoría platónica de la división de las cosas en seres sensibles e ideas y la jerarquización que hay en estos dos mundos.

El hombre pertenece al mundo sensible por lo que vive sin la verdad (bien) aunque se puede acceder a ella mediante la educación.

Se puede considerar que el alma, al estar en el cuerpo, está en una especie de cárcel.

Platón en este texto narra que uno de los encadenados es puesto en libertad y conducido hacia la luz por un camino difícil y complicado.

Platón y Glaucón analizan las sensaciones que el liberado experimenta ante la luz del exterior y como se adapta y acostumbra a ella. Después analizan una situación en la que el liberado no desea volver a las tinieblas del interior ya que se vería en vergüenza y ridículo al no ver nada por estar cegado por el sol y además si quisiera liberar a los otros no podría ya que ellos pensarían que los llevan a algo malo.

Platón plantea la liberación de los prisioneros mediante la enseñanza, mediante el nacimiento a la luz (mayeutica); y si esta educación se lleva a cabo desde la infancia al final el hombre podrá poseer la idea de Bien.
También comenta lo que hay que hacer por el estado y lo que este debe hacer, que es educar por medio de las leyes… así el que gobierna debe ser sabio para que el Bien esté presente en el estado.

Platón plantea que la gran parte de seres humanos asume que el mundo es tal como se nos presenta de manera artificiosa por otros. Y nos conformamos con la imagen que otros han hecho de nosotros y de los demás y del mundo en general, de modo que llevamos una vida como sujetos pasivos ignorantes de cómo somos manipulados, con un total desconocimiento de nosotros mismos. Las cadenas que nos atan a esta existencia pasiva difícilmente las vamos a romper nosotros por cuenta propia.
Si bien todas las personas en algún momento de sus vidas suelen preguntarse si ¿acaso no es posible una vida mejor, más profunda, plena que ésta vida que llevamos, sin aparente sentido? – esta búsqueda no suele concretarse en una búsqueda activa por alternativas de vida. En la mayoría de los casos será necesario que algo o alguien nos saque de nuestro estado de ignorancia por la fuerza de ser necesario.
Sin embargo, el empezar a salir de la caverna, sólo es una oportunidad que se nos brinda de iniciar la autotransformación. En última instancia depende de cada uno de nosotros si seguimos con la profundización de la búsqueda del conocimiento y llegamos a salir hacia la luz del sol.

Los textos en los que se encuentra la alegoría de las cavernas, se encuentran escritos en forma de diálogo al principio del VII tomo de La Republica.