Mediante proyector superpone una fotografía sobre las capas de alambre, y comienza a recortar lentamente fragmentos de cada malla, así le da profundidad y dimensión que poco se ve en las fotografías.

La compleja técnica requiere un gran conocimiento de la percepción de profundiad, así como una extrema habilidad para ejecutar con precisión la tarea física de recortar en forma adecuada, cada malla de alambre. Las capas están separadas entre si por varios centímetro, por lo que cada pieza tiene grosores de varios centímetros. Usando una imagen proyectada como guía, el artista, esculpe a mano cada una de las capas a las que realiza pequeños cortes. El tiempo que emplea en la confección de cada retrato, parece desalentador, pero el producto final es tan extraordinario que todo esfuerzo vale la pena.