Kaliman: Solín, vamos
Solín: ¡Eres un brujo, un brujo!
Kaliman: (Risas)No Solín, hipnotismo
Solín: Hipno…que?
Kaliman: Es hipnotismo colectivo…. para proyectar mentalmente una imagen que sólo existe.. en la imaginación (Risas)…. No existe fuerza más poderosa que la mente humana…. quien domina su mente… domina todo
Solín: Tú, tú podrías dominar el mundo!
Kaliman: (Risas)No puede ser, Solín, el hipnotismo, como otras ciencias, tiene sus limitaciones…

El anterior es un diálogo de el famoso (en los 70s y 80s en México) personaje de historietas Kalimán, el hombre increíble. Kalimán era una especie de shamán, superhéroe, y guía moral. Todo el tiempo estaba en diversas aventuras en las cuales menudeaban los villanos, a quienes hacía frente, más que con la fuerza, mediante la astucia, y muy especialmente, con poderes mentales, como PES (Percepción Extra Sensorial), PEC (Proyección Extra Corpórea) e hipnotismo.


Kalimán usando hipnotismo para controlar a sus adversarios.
En el diálogo del principio, Kalimán hipnotiza a sus adversarios, y los hace huír.
Hipnotizar a voluntad; Kalimán realiza el sueño de todo líder: dominar la mente y la voluntad de sus semejantes.
Aunque Kalimán mismo nos dice que el hipnotismo no podría servir para dominar al mundo, pues tiene sus límites.


Portada de Kalimán, el hombre increíble.
Sin embargo, los líderes del mundo entero siguen teniendo la necesidad de dominar mentalmente a sus gobernados.
¡Si! ¡Aún los de los países más "democráticos"! Ok, diremos nombres: EEUU, Francia, España, Inglaterra, México, Europa entera, Latinoamérica… los gobiernos de todo el mundo; sea o no "democrático", pretenden dominar, controlar, a sus gobernados.

Y la mejor manera es dominar su mente. No sabemos si por el consejo de Kalimán, pero ciertamente no usan el hipnotismo… aunque casi.
¿Qué es el hipnotismo?
Según el investigador y científico Dave Elman:
La hipnosis es un estado mental en el cual la facultad crítica de la mente humana es puenteada y se establece en su lugar un pensamiento selectivo. Esto significa que el hipnotista es capaz de hackear la mente del paciente, e ingresar al lugar donde residen nuestras capacidades de crítica: lo que decide qué es bueno y malo, caliente o frío, pesado o liviano; y puede implantar en su lugar un juicio nuevo: "esa caja es ligera, muy ligera".

Es decir, el hipnotista es capaz de hacer que dejemos de usar nuestro propio juicio, substituyéndolo por las ideas que él desee implantar.
Por eso el hipnotista es capaz de hacer que una persona deje de fumar; o de comer en exceso; implanta en la mente una idea nueva: "fumar es desagradable", o "no me gusta comer tanto".
Contrario a la creencia común, las mentes débiles no son más fáciles de hipnotizar; al contrario, se necesita un mínimo de concentración para poder ser hipnotizado.

¿Pero entonces? ¿Los gobiernos usan la hipnosis para controlarnos?
No. Pero casi…

La repetición constante de una frase o concepto, una y otra vez, adormece la conciencia, abriendo paso al inconsciente, donde se puede implantar una idea.
Ahora sabemos una de las razones de porqué Pepsi o Adidas se anuncian una y otra vez; aunque sea el mismo anuncio, durante semanas y meses.
También el gobierno usa esa técnica: ¿Eres español, colombiano, venezolano, argentino, ruso o nigeriano? No tengo el gusto de conocer estos bellos lugares, pero apuesto triple contra sencillo que también en esos países el gobierno pasa anuncios en radio, tv y prensa comunicándonos "lo bien" que gobiernan.


Misión de la televisión: Convencerte de que todo está bien.
Recordemos lo que decía Winston Churtchill:
"Más importante que gobernar bien, es hacerle a la gente creer lo bien que los gobiernas."Así, los gobiernos nos recetan anuncios que frecuentemente son insidiosos, diarios, insistentes, persuasivos… como los de un hipnotista.
Y terminamos aceptándolo: "Pues sí, todo es para mi bien. Todo está bien."


Aunque nuestro sentido común y nuestra memoria, si nos esforzamos un poquito en usarlas, nos dicen: "¡no!, ¡estás peor que antes! ¡Las cosas son más caras, y tu empleo es peor!"
Pero los anuncios nos lo dicen: "Estamos bien. Si acaso, eres tú el que estás mal."


"Yo estoy bien, tú mal; yo soy grande, tú chica; yo se mucho, tu poco" Fotograma de la película Matilda de 1996, con Danny DeVito y Mara Wilson.
Sin embargo, el gobierno no es tan buen hipnotista como Kalimán; si acaso, es como un charlatán de feria, que pretende hacernos tragar bolas y escupir sapos.
¿El remedio? Ten sentido común, ten memoria, ten criterio propio… y no te tragues esas bolas… jamás escupirás sapos.


El prestidigitador, de Hieronymus Bosch, El Bosco. 1502
Un prestidigitador hace que el bobo se agache para escupir un sapo. Mientras lo intenta, un niño le quita la bolsa del dinero.