Hola que tal amigos hoy quisiera mostrarle comoes y era la vida de los narcos
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La Hacienda Nápoles fue el escenario de las grandes fiestas que el capo de la droga colombiano Pablo Escobar ofrecía a sus allegados, familiares y amantes, con toda serie de lujos: safaris, cacerías, carreras de coches, conciertos en vivo de afamados artistas de la época y mucha droga.
Nápoles fue adquirida a comienzos de la década de los años setenta por Pablo Escobar, entonces el gran líder de la mafia colombiana y quien había extendido sus tentáculos en todas las actividades productivas del país, tanto lícitas como ilícitas. En este lugar, el capo dio rienda suelta a su megalomanía con la idea de crear un pequeño país para él y sus allegados. La Hacienda Nápoles, del desaparecido narcotraficante, es hoy un gran parque temático que sirve de homenaje a las víctimas de la violencia.
Un bimotor Pipe Navajo valuado en 230 mil dólares fue decomisado al narcotraficante colombiano arrestado en el 2007 Juan Carlos Ramírez Abadía, alias ‘El Chupeta’. Como si de una película de mafiosos se tratara, uno de los líderes del cártel de la droga más poderoso de Colombia vivía rodeado de lujos en su residencia en Brasil
Un pequeño zoológico con tigres y panteras, una sala usada como local de stripstease y una casa de tres plantas con madera labrada, son algunas de las instalaciones de la mansión supuestamente dedicada al ocio de narcotraficantes y dada a conocer por las autoridades mexicanas en el 2009.
El presunto capo Braulio Arellano Domínguez, alias ‘El Gonzo’ y ‘Zeta 20′, se enfrentó el año pasado a infantes de marina y agentes federales en el estado de Veracruz, México, con una pistola escuadra calibre .38 con algunas características peculiares: cachas de oro con incrustaciones de lo que parecen ser diamantes.
Fusiles automáticos y pistolas bañados con una pintura a imitación del oro, requisados en México al narcotráfico, reflejan el afán de las mafias organizadas por alardear de su poder y la ostentación que rodea sus vidas.
Los líderes del narco expresan su poder con armas lujosas con incrustaciones de piedras preciosas, como esta Colt, propiedad del narcotraficante mexicano fallecido Amado Carrillo Fuentes en cuyas cachas de oro llevan incrustados en cada uno de sus lados 322 circonias y 22 esmeraldas.
Vista de joyas y relojes de gran valor incautadas a los jefes de la droga por las autoridades mexicanas. Bajo estos valiosos objetos, los narcos muestran su poder y ostentoso estilo de vida.
Jardines de Humaya, situado en Culiacán, Sinaloa, es el cementerio en donde descansan algunos de los líderes del narcotráfico tras su vida entre la ostentación y el delito. Este lugar, que por mucho tiempo fue usado por familias acaudaladas de la zona, ahora se ha convertido en el camposanto de los narcos. Excéntricas y monumentales tumbas en finos acabados son los nuevos hogares de los que gozaron en vida toda clase de lujos. Arturo Beltrán Leyva, alias ‘El Barbas’ o ‘El Jefe de Jefes’, acribillado durante un enfrentamiento en diciembre del 2009, descansa en este lugar al norte de México.
En uno de los accesos al recinto dedicado a los líderes del narco, en la Ciudad de México, destaca esta imagen de los luchadores de la droga, en acabados de madera. Queda claro que el narcotraficante busca volcar en sus arma u objetos, su personalidad o parte de su manera de pensar, y la ostentación.
No todos los sicarios del crimen organizado pueden acceder a un arma así como la que se muestra en la fotografía, no sólo por que cuestan entre 20.000 y 30.000 dólares, sino porque depende del rango y el respeto que se hayan ganado durante su lucha en los grupos armados.
El museo del narco, situado en la sede de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), en la capital mexicana, guarda armamento con menos florituras que las pistolas de oro pero bastante más mortífero, como el AK-47, rifle de asalto por excelencia del crimen organizado, al que se apoda "cuerno de chivo" por su cargador curvado.
El lujo de la narcocultura lo exhiben toda clase de objetos incautados a capos y lugartenientes detenidos, como el teléfono móvil de oro de Daniel Pérez Rojas, "El Cachetes", del grupo de sicarios Los Zetas, brazo armado del cártel del Golfo