¿Malvinas argentinas y Gibraltar español?

La reciente escalada de tensión diplomática entre Argentina y el Reino Unido a cuenta de las Malvinas ha encontrado un inesperado eco en España, cuyo nuevo gobierno ha reabierto el debate sobre la soberanía de Gibraltar, también en manos británicas.

España y Argentina mantienen desde hace años un largo contencioso con Londres en su intento por recuperar territorios que, aseguran, les pertenecen históricamente. Aunque son casos diferentes, los dos tocan fibras nacionalistas muy sensibles en la sociedad.

De momento, y al menos públicamente, el gobierno británico se ha cerrado en banda.

"Creo que es una coincidencia. El recrudecimiento del tema Malvinas ha hecho que vuelva a ponerse en la agenda por simpatía o por contagio el tema Gibraltar", dijo Carlos Malamud, investigador principal para América Latina del Real Instituto Elcano. "Pero el problema es muy distinto y muy distante".

Agregó que las posturas de los gobiernos de España y Argentina respecto a la solución de sus problemas son totalmente diferentes.

Al Reino Unido se le ha abierto un nuevo frente en Gibraltar: si en Argentina el aniversario de la guerra es una fecha significativa. En España, se cumplirán 300 años de la pérdida del famoso Peñón en 2013.

España cedió al Reino Unido la soberanía mediante acuerdos en 1713 y desde entonces los británicos pasaron a controlar el tráfico en las aguas del estrecho de Gibraltar, que separa Europa del continente africano.

Madrid ha tratado sin éxito de recuperar el territorio.

El gobierno conservador del Partido Popular reabrió el debate sobre la soberanía de Gibraltar a las pocas semanas de asumir el poder a finales de diciembre.

El canciller José Manuel García-Margallo fijó una posición que rompe básicamente con la política que puso en marcha el anterior gobierno socialista y en particular el ex ministro de Exteriores Miguel Angel Moratinos.

Bajo el gobierno anterior se creó un foro de diálogo que por primera vez reunió a Madrid y Londres con Gibraltar, algo que hasta entonces no había sucedido. Además, Moratinos se convirtió en 2009 en el primer miembro de un gobierno español en pisar Gibraltar desde 1713.

"Lo que tenemos es un gobierno que entra, que fija posición y que lo hace de una manera singular", explicó Florentino Portero, experto en relaciones internacionales y catedrático de la universidad española UNED. "Quieren que la etapa Moratinos sea un paréntesis y volver a la negociación a dos bandas".

"Pero Inglaterra no va a dar facilidades a España para que haga un cambio de posición", agregó.

De hecho, el ministro británico de Asuntos Europeos, David Lidington, dijo el miércoles en Madrid que el Reino Unido no negociará con España la soberanía de Gibraltar.

Gibraltar aspira a poder decidir su posible autodeterminación. Un derecho, al igual que el de las Malvinas, que el primer ministro David Cameron reconoció públicamente en enero.

Lidington reiteró a su colega español que no se llegará a un acuerdo sobre el estatus legal de Gibraltar sin el beneplácito de sus habitantes.

El tema podrá ser abordado entre Cameron y su colega español Mariano Rajoy cuando se reúnan el 21 de febrero en Londres.

El conflicto de Gibraltar ha perdido fuerza en la sociedad española, demasiado preocupada por salir de la crisis económica y combatir el desempleo.

Al otro lado del mundo y a punto de cumplirse 30 años del conflicto de Las Malvinas, la presidenta Cristina Fernández negó categóricamente cualquier intención de librar otra guerra, pero sí mostró su firme decisión de seguir reclamando la soberanía de las islas.

En el 2010, las actividades de exploración petrolera que inició Gran Bretaña en aguas que rodean el archipiélago fueron mal recibidas en Argentina.

El Reino Unido anunció el envío de un buque de guerra a la zona en una operación aparentemente rutinaria y unas maniobras militares en las que participará el príncipe Guillermo de Inglaterra. Una presencia que fue cuestionada por el gobierno argentino.

"Están tratando, como hicieron los militares acá, de tapar los problemas del desempleo e insatisfacción social buscando temas de alto impacto mediático y buscando tapar la realidad diaria con una cuestión que está muy lejana para Londres, como las Malvinas", afirmó el jueves el vicepresidente Amado Boudou sobre la llegada del buque.

"La respuesta británica era la esperada", consideró Malamud. "El envío de este navío portamisiles, que es de lo más moderno que tienen, es una señal clara a la Argentina que por el camino que van no es el más indicado para sentarse a negociar".

Buenos Aires reclama el archipiélago que Gran Bretaña llama Falklands desde 1833, cuando los ingleses conquistaron el territorio isleño expulsando de allí a los colonos rioplatenses.

En cualquier caso, las sociedades de los dos países se inclinan mayoritariamente por la vía diplomática para recuperar los territorios. Pero los expertos coinciden en señalar que ambos contenciosos están lejos de resolverse.

"El proceso es largo", aseguró Malamud.