Instalada en lo que originalmente fuera un espacio circundado por canales y que llevaba el nombre de Macuitlapilco (Ma=mano, cuitlapil=cola, es muy posible que haya perdido una "a" al principio y ser "Amacuitlapilco"= "lugar de la cola de papel"), se le asignó el apelativo de "de los patos" porque fue un importante expendio de aves de este tipo, que eran numerosas en este lugar que literalmente se encontraba a la orilla del antiguo Lago de Texcoco.

En este punto se reunían principalmente mujeres que compraban los patos en manojo para después desplumarlos, aderezarlos con chile, guisarlos y acompañarlos con tortillas para salir a venderlos a la ciudad ya en la tarde noche con un clásico grito bien entonado: "patoooo cocíoooo". La tradición desaparecería junto con el lago, después vendrían de lugares más lejanos ya que se había convertido este platillo en favorito de los citadinos hasta finalmente perderse en el tiempo.

La pequeña capilla, conocida por los nombres de La Candelaria y Del Rosario, es una de las de mayor tradición en la ciudad. Edificada con probabilidad a finales del siglo XVI o principios del XVII, es un claro ejemplo de las capillas humildes del México viejo, austera en sus formas y ornatos con techo sostenido por viguería sobre zapatas. Fue reedificada en 1924 dotándola de un cuestionable aspecto neocolonial, como se aprecia en la imagen, que ante las presiones finalmente le fue retirado.

Datos: Lauro E. Rosell, "Iglesias y conventos coloniales de México"
Etimología: Dra. Berenice Alcántara Rojas IIH-UNAM
Foto: Manuel Ramos, "Plazuela de La Candelaria de los patos" s/f (años 30. XX). Cortesía Archivo Fotográfico Manuel Ramos