Los colegios mantenidos por el Ejército brasileño lideran el ranking de calidad de la enseñanza pública, de acuerdo al más reciente muestreo del Índice de Desarrollo de la Educación Básica (IDEB).

Disciplina y estudio. Francisco Grigore y Louise Sicca, alumnas del Colegio Militar de Brasilia, exhiben la medalla de oro obtenida por su colega Manoella Guerra en la Olimpíada de Matemática das Escolas Públicas. Foto O Globo/Ailton de Freitas.

RÍO DE JANEIRO y BELO HORIZONTE (O Globo). Los 12 colegios militares que mantiene el Ejército brasileño están en la cima del ranking del más reciente Índice de Desarrollo de la Educación Básica (IDEB), concluido en agosto y difundido ahora. En un universo de 30.842 escuelas públicas, esos colegios militares quedaron entre la 6ma. y la 7ma. posición. El ranking considera el desempeño de los estudiantes en los grados finales de la escuela primaria.

Realizado por el Ministerio de Educación de Brasil, el Ideb es el principal indicador de calidad de la educación en el país.

Entre los 12 colegios militares, los de Belo Horizonte y Salvador lograron el mejor resultado -7,2, en la escala de hasta 10-, y eso les permitió un empate en el 6to. lugar a nivel nacional.

El colegio militar de Rio, con 6,4, quedó en la 37ma. posición. El peor ubicado fue el colegio militar de Manaus (6,2), N°70 en el ranking, ‘cola de perro’ del grupo.

En conjunto, los colegios militares integran la elite académica de la educación pública brasileña. Están por delante del 99,8% del resto de las escuelas públicas, de acuerdo con el Ideb 2011 que consideró los últimos años de la enseñanza primaria.

Los estudiantes de los colegios militares se destacan en las sucesivas ediciones de la Olimpiada de Matemáticas y, el sábado 22/09, 3 de ellos disputaron la final del concurso estudiantil Soletrando (Deletreando), en el programa "Caldeirão de Huck", que transmitió la TV Globo, que fue ganado por la estudiante del Colegio Militar de Porto Alegre, Yasmin Bohm Lewis Esswein.

Disciplina, clases de recuperación y una amplia gama de actividades extracurriculares integran la rutina de esos colegios.

Además, por supuesto, zapatos lustrados (por los propios alumnos) e uniformes impecables. El código de conducta es riguroso: quien es encontrado copiando, puede ser expulsado.

Para el Ejército, la red de escuelas desempeña un papel asistencial: permite atender a los hijos de militares en sus constantes cambios de ciudad. Pero la excelencia académica de las escuelas hace de esos colegios el sueño de muchas familias brasileñas de bajos recursos: es el mecanismo para ambicionar un ascenso social de sus hijos, apelando a la excelencia educativa que, de otra forma, no podrían pagar. Eso sí: hay que respetar las reglas.

Mientras que a los hijos de militares se les da preferencia en la matriculación, un batallón de niños y jóvenes que no están asociados con el cuartel consiguen entrar si aprueban el examen de ingreso, los llamados ‘vestibulinhos’ (cursos de ingreso), con más de 30 candidatos por cada vacante disponible.

Los colegios militares atienden a 14.600 estudiantes, durante el período que va desde el 6to. grado de la escuela primaria al 3er. año básico de la enseñanza media. Todos siguen el mismo plan de estudios y calendario, establecido por el Ejército.

El año escolar es planificado en detalle con antelación. Además de las clases, los estudiantes practican deportes, tocan en una banda de música, representan obras de teatro y discuten temas internacionales en un simulacro de asamblea de las Naciones Unidas (ONU).

Las visitas a museos, comunidades quilombolas y organismos públicos complementan el aprendizaje.

Tal estructura es onerosa. Según el Ejército, el gasto por alumno/año que paga la institución llega a R$ 11.170 (US$ 5.491), 4 veces más de lo que las escuelas estatales y municipales de Rio reciben del Fondo de Desarrollo de Educación Básica (Fundeb) en el 2do. ciclo de la educación básica.

La distancia es aún mayor en los estados con menores ingresos, como Pernambuco y Amazonas, donde el gasto por alumno en los respectivos colegios militares es casi 5 veces más grande que la transferencia de Fundeb.

El Ejército señala que el cálculo incluye todos los tipos de gasto, incluso con los pelotones de soldados instalados en cada escuela. Los padres de los estudiantes pagan una mensualidad de apenas R$ 160 (US$ 78,6) a $ 178 (US$ 87,5), a título de ‘ayuda de costos’ y el resto lo aporta la institución.

Los profesores son civiles y militares. Los civiles pertenecen a la carrera federal de magisterio, mejor remunerada que las estatales y municipales. Según el Ministerio de Planificación, los sueldos van desde R$ 2.700 (US$ 1.327) a $ 11.800 (US$ 5.801), de acuerdo con la titulación.

Profesora de Matemáticas desde hace 13 años en el colegio de Belo Horizonte, la capitán Pollyanna Lara Milanezi encarna el espíritu de la institución: "Nada me hace más orgullosa que decir que soy profesora del Colegio Militar".

La unidad de Belo Horizonte es, según el Ejército, la que tiene más alumnos seleccionados a través de concurso o examen de ingreso: 45% del total, más del triple registrado en el Distrito Federal (14%).

El subdirector de la Escuela Militar de Brasilia, el coronel Samuel Horn Pureza, dice que es común recibir a los estudiantes con desfasaje de conocimiento, lo que requiere un mayor esfuerzo para que alcancen la nivelación. Alrededor del 40% de los profesores tienen títulos de maestría y doctorados.

Según Samuel, el secreto del éxito es la buena gestión: "Brasil es diverso. Llegan alumnos con muchas carencias. Es una lucha".

El jefe de la Sección de Supervisión Escolar, Coronel Adelino Bandeira, agrega otra virtud: "El cumplimiento fiel del plan de estudios y los objetivos establecidos".

Hija de un capitán de la Marina, la estudiante Louise Sicca, de 15 años, es la primera de un grupo de unos 500 compañeros de 1er año de la escuela secundaria en Brasilia. "Estudiamos mucho, el colegio incentiva. Aquí no permiten acumular materias. Nadie puede tener una materia previa".