El Senado aprobó el proyecto que regula la reproducción humana asistida. En Uruguay hay 50.000 parejas infértiles. El Sistema Integrado de Salud cubrirá las necesidades de las parejas que soliciten el método asistido.

Es un tema que hace 17 años está en danza en el Parlamento, desde que el entonces senador de Asamblea Uruguay Alberto Cid presentara la primera iniciativa al respecto. En 2011, el diputado blanco Luis Lacalle Pou presentó un proyecto para el tratamiento de la infertilidad en las parejas y ahora participó en la nueva redacción y actualización el senador colorado Alfredo Solari con el Frente Amplio en la comisión de Salud del Senado. Meses atrás fue aprobado por la Cámara de Representantes, pasó al Senado donde ayer se modificó y ahora volverá a Diputados para que se acepten los cambios.

Estas normas regirán a comienzos del año próximo, una vez que esté pronta la reglamentación que deberá establecer numerosos aspectos de este marco normativo.

Una vez promulgada y en vigencia, esta ley permitirá ayudar a parejas heterosexuales, a parejas homosexuales (mujer-mujer) y a mujeres solas con problemas de fertilidad.

Aplausos.
En general se votó por unanimidad (30 votos en 30) pero senadores del Partido Nacional no acompañaron algunas de las disposiciones, como la autorización para que en casos especiales la gestación de un embrión se haga en un útero subrogado.

Ayer, tras la votación se produjo un cerrado aplauso de los asistentes a las barras.

Según cifras oficiales, entre el 15% y 18% de las parejas uruguayas son infértiles. Esto significa que 50.000 parejas tienen problemas para tener hijos y que ahora podrán ser asistidas con este mecanismo que formará parte del Sistema Nacional Integrado de Salud (SNIS)

El senador Luis Gallo (FA) informó en sala sobre el alcance del proyecto.

La iniciativa regula las técnicas de reproducción humana asistida, es decir el conjunto de tratamientos que incluyan la manipulación de gametos o embriones humanos para el establecimiento de un embarazo.

Las prestaciones estarán incluidas en el Sistema Nacional Integrado de Salud (instituciones privadas y públicas) que las financiará para mujeres no mayores de 40 años de edad.

En caso de que lo soliciten personas mayores de esa edad, la reglamentación de la ley establecerá la forma de financiamiento del tratamiento.

Un aspecto central del proyecto es la conservación de los gametos y embriones. Un artículo establece que se conservarán por los plazos que determine la reglamentación de la ley. Esta disposición no fue acompañada por el Partido Nacional.

Embriones. La iniciativa considera como "una situación especial" y permite la fertilización de gametos o transferencia de embriones originados en una persona que hubiese fallecido.

La donación de gametos se realizará de forma anónima con garantía de confidencialidad de la identidad de los donantes.

El proyecto de ley prohíbe la clonación de seres humanos o cualquier acto para la alteración de la especie humana a partir del material biológico obtenido con las técnicas de reproducción asistida.

Cuando se abrió la discusión, el senador Solari reconoció que este proyecto "no resuelve todos los problemas" y planteó que para las parejas que de todos modos no puedan tener hijos se debería complementar esta ley con "una nueva revisión del régimen de adopciones para que haya más flexibilidad en otorgar posibilidades de crianza adecuada a aquellos nacidos que no tienen una familia que los contenga".

Solari dijo que el sistema de adopciones "es muy rígido y priva de dar un niño a un hogar en los primeros meses de vida que son los más importantes".

El nacionalista Eduardo Mezzera (suplente de Luis Alberto Lacalle, de viaje en el exterior) cuestionó la norma que permite una gestación en una persona con segundo grado de consanguinidad con la mujer infértil. "Un niño lo puede gestar la cuñada de su madre", dijo, lo que "puede traer consecuencias psicológicas impensadas para el núcleo familiar, ninguna buena".

Vientre de alquiler
Uno de los capítulos más controvertidos del proyecto es el de la gestación subrogada que, de hecho, fue uno de los que dividió al Senado. La ley prohíbe los contratos gratis o pagos entre quien provea gametos o embriones para gestarlos en el útero de otra mujer, es decir lo que se conoce como "vientre de alquiler". Queda exceptuada de esta disposición la mujer cuyo útero no pueda gestar un embarazo por enfermedades genéticas o adquiridas, en cuyo caso podrá acordar con un familiar de hasta segundo grado de consanguinidad, o de su pareja en su caso, la implantación y gestación del embrión propio.