Alejandra Folgarait /ElGuardián.-El cerebro de las personas con esta enfermedad tiene menos sustancia gris y envejece nueve veces más rápido. Por qué los pacientes sienten más dolor. Controversias y tratamientos. El problema de no acertar en el diagnóstico.


(Atención a navegantes, este articulo es de extensa y seria lectura por lo que si no estas interesado o sensibilizado con este trastorno o enfermedad pasa al siguiente, gracias)

Exigente, trabajadora, incansable. Así se define Andrea, una empleada bancaria de 34 años. O así se reconocía, antes de que empezaran a dolerle las articulaciones y músculos del cuerpo; antes de que le agarrara un cansancio que no le permite siquiera levantarse de la cama para hacerse de comer; antes de que empezara a tener problemas de memoria y de concentración que le impiden ver una película hasta el final.

Hace tres años que Andrea recorre consultorios de médicos clínicos, traumatólogos, reumatólogos, inmunólogos e infectólogos. Al llegar finalmente al despacho de un psiquiatra, Andrea confirma su diagnóstico: padece fibromialgia. Pero la pregunta de Andrea sigue resonando en cualquiera que padezca sus síntomas : "¿estoy loca o estoy enferma?".

"La fibromialgia no es un invento ni una depresión, sino una enfermedad caracterizada por dolor crónico que se presenta frecuentemente junto con depresión y ansiedad", explicó Tomás Maresca, del Instituto de Psiquiatría Biológica Integral (IPBI), durante un encuentro llevado a cabo la semana pasada en la Asociación Médica Argentina (AMA).

La fibromialgia, reconocida como una enfermedad por la OMS, afecta a alrededor del 4% de la población mundial y se diagnostica a partir de la existencia de al menos 11 puntos o zonas dolorosas distribuidas por el cuerpo, junto con dolores de articulaciones, músculos o tendones que se mantienen por más de tres meses. El 90% de los pacientes son mujeres de entre 25 y 50 años, la mayoría de las cuales presenta hipotiroidismo.

"Empecé a consultar a diferentes médicos después de padecer tortícolis, tendinitis, contracturas en la espalda y una progresiva rigidez que no me dejaba levantarme de la cama a la mañana", recuerda Eleonora, diseñadora gráfica de 42 años. "Una fisiatra me derivó a una reumatóloga, que comprobó los puntos dolorosos y otros síntomas que yo tenía, como el cansancio extremo, los calambres y la dificultad para descansar de noche." Aunque el dolor la atenazaba, lo peor -dice Eleonora- era la angustia y la incomprensión social. "Nadie te cree, tus amigos y tu familia te mandan al psicólogo como si fuera una solución mágica, y a vos te duele todo el cuerpo y no podés ni ir a trabajar."

Aunque no tiene una causa identificada ni existe un test de laboratorio que permita distinguirla, la fibromialgia provoca sutiles cambios en sangre y orina que hoy pueden ser detectados mediante finos análisis bioquímicos. Entre los marcadores más significativos, explicó la psiquiatra Andrea Márquez López Mato, se destaca una disminución en el cortisol, una hormona vinculada con la respuesta al estrés, y un nivel bajo de ciertos neurotransmisores, como la serotonina y la noradrenalina. El glutamato, en cambio, está elevado en la fibromialgia, así como también la Sustancia P, que participa en la transmisión de las señales dolorosas desde la médula espinal hasta el cerebro.

"Más que una enfermedad reumática, la fibromialgia es una enfermedad psiquiátrica", arriesgó López Mato durante la presentación en la AMA. "En cualquier caso -insistió la directora del IPBI-, se trata de una enfermedad psiconeuroinmunoendocrinológica, donde hay alteraciones nerviosas, defensivas, cognitivas y emocionales que deben ser tratadas en forma interdisciplinaria".

Sin duda, el dolor es el síntoma saliente de la fibromialgia. Varios estudios con resonancia magnética funcional mostraron que el cerebro de los pacientes procesan las sensaciones dolorosas de manera diferente al resto. Además, tienen menos volumen de sustancia gris en varias áreas claves del cerebro (ínsula, corteza frontal media y cingular, entre otras).

Como si esto fuera poco, un nuevo estudio publicado por Karin Jensen, de la Universidad de Harvard, y sus colegas en la revista Molecular Pain revela que las personas con fibromialgia tienen menos conexiones entre neuronas de áreas del cerebro vinculadas con la modulación del dolor. La menor conectividad en la vía que inhibe las respuestas a señales dolorosas de baja intensidad hace que los pacientes sean más sensibles a cualquier estímulo doloroso, es decir, que tengan un umbral más bajo al dolor.

El sufrimiento que experimentan las personas con fibromialgia se puede "ver" en imágenes de resonancia nuclear funcional. *"Ante un estímulo doloroso, las personas con fibriomialgia activan más centros cerebrales que las personas normales. Así, los pacientes sienten dolor donde no deberían y más dolor que el resto de la gente", señaló Sergio Czerwonko, médico especialista en Gerontopsiquiatría, quien agregó que "en muchos casos hay experiencias traumáticas tempranas, dolores que dejan una firma en el cerebro de estos pacientes, que tienen una sensibilidad exagerada a todo".

Una investigación realizada con 300 pacientes argentinos en Rosario y Buenos Aires por Gloria Pizzuto y sus colegas reveló que el 92% padeció violencia familiar y más del 40% experimentó algún tipo de abuso sexual. Además, el 10% tuvo accidentes traumáticos en la infancia. Para la psiquiatra López Mato, que participó en el estudio, los pacientes con fibromialgia reaccionan en forma más parecida a los que sufren estrés postraumático que a los depresivos. "Reaccionan como si estuvieran experimentando un estrés agudo. Además, padecen un envejecimiento cerebral nueve veces más rápido que el resto de las personas", reveló la psiquiatra. Las mujeres que sufren más dolor muestran un acortamiento de los extremos de sus cromosomas (telómeros) en las células, según un pequeño estudio que acaban de publicar anestesiólogos norteamericanos en el Journal of Pain.

Claro que la fibriomialgia es mucho más que dolor en puntos a ambos lados del cuerpo; también es fatiga y rigidez muscular matutina, problemas para dormir -sueño fragmentado durante la noche-, confusión y lagunas de memoria ("fog" o niebla mental), vejiga irritable, parestesias, cefaleas, pensamientos catastróficos, tristeza, angustia o pánico.

"Para tratar a los pacientes hay que utilizar tres tipos de fármacos: analgésicos, antidepresivos (duloxetina o mincipran) y antiepilépticos (pregabalina o gabapentina), además de psicoterapia, cierto tipo de ejercicios físicos (como Tai Chi) y una dieta baja en lácteos grasos, harinas y fritos", afirmó el psiquiatra Pablo Beretta, director de PHI, institución dedicada a la investigación y tratamiento de la fibromialgia, la fatiga crónica y otras enfermedades relacionadas.

Beretta señaló que el tratamiento debería incluir un complemento ortomolecular, mediante la provisión de aminoácidos (triptófano, fenilananina, glutamina), minerales (zinc, magnesio), ATP y otros elementos para mejorar el funcionamiento energético de las células. "Es importante ser honesto con el paciente y ayudarlo a convivir con la enfermedad, cuyos síntomas pueden ser mejorados aunque no curados", subrayó Beretta.

Las personas con fibromialgia, acostumbradas a desempeñarse en estructuras organizadas que les exigen un alto rendimiento intelectual, muchas veces se deprimen por tener que reducir drásticamente sus actividades de costumbre y limitar al mínimo sus movimientos. Muchas pierden el empleo y terminan aislados de la familia y los amigos.

"Yo me sentía sapo de otro pozo, empecé a ir a charlas para entender lo que me pasaba porque la mayoría de los médicos no saben qué es la fibromialgia", apunta Eleonora, *quien dejó la computadora y comenzó a estudiar Counseling y a pintar tras recibir el diagnóstico de fibromialgia, "que fue un alivio, porque me permitió ponerle un nombre a lo que me pasaba".

Tras hacer psicoterapia con una técnica llamada Focusing y después de dos años de acupuntura, Tai Chi y fitoterapia china, Eleonora ahora puede dormir mejor, dejó de estar rígida por la mañana y ya no tiene problemas intestinales. "Mi opinión es que cada persona tiene que encontrar lo que le hace bien, porque quienes tienen fibromialgia expresan en el cuerpo sus emociones bloqueadas y también su gran rigidez mental".

Muchos médicos suelen decirles a los pacientes que "no tienen nada", dilatando el diagnóstico correcto durante años y aumentando la ansiedad característica de estos pacientes. Aunque diferenciar la fibromialgia de la hipocondría (miedo a padecer enfermedades), de la depresión (que a veces genera dolores), de la fatiga crónica, de la histeria y de otras enfermedades reumáticas no es fácil, ya no quedan dudas de que la fibromialgia es una enfermedad independiente.

Según anticipó Sergio Czerwonko, el próximo DSM-V (la "Biblia" de los psiquiatras) incluirá a la fibromialgia dentro de la categoría "síndromes somáticos funcionales", junto con el trastorno premenstrual, el colon irritable y otras dolencias psicosomáticas. Va siendo hora de que los médicos le presten atención a una de las enfermedades más frecuentes en las mujeres actuales.